«No era mi plan de vida», ha reconocido Söder, que reiteradamente había negado su candidatura y había limitado sus ambiciones a la región de Baviera, «pero he recibido muchas peticiones y mucho aliento». «Se elegirá el candidato con mejores posibilidades y ambos aceptaremos la decisión del partido», añadió Laschet, que se situaba a su lado durante la rueda de prensa posterior para dar una imagen de unidad de partido y equidad del proceso. «Armin y yo hemos mantenido una conversación muy larga y muy amistosa», señaló Söder, «que no es concluyente en cuanto al resultado, pero en la que ha quedado claro que ambos hemos determinado que estamos listos y aptos». «Ambos estamos dispuestos a postularnos como candidato electoral, lo que implica que ambos debemos estar dispuestos a aceptar la decisión final del partido al respecto. Al menos esa es mi impresión de Armin», subrayó, con la promesa de que no habrá nuevas heridas tras la decisión.
«No somos Helmut Kohl ni tampoco Franz Josef Strauss, ni visualmente ni en términos de contenido, de lo que se trata, el factor decisivo, es elegir lo que sea mejor para Alemania y para Europa. Tiene que ser el candidato con mejores posibilidades por el éxito global de la Unión», sentenció, a sabiendas de que las encuestas le reconocen mucho más tirón electoral que a Laschet rechazando el argumento de que la CDU es el más grande de los dos partidos de la Unión.
Ni Söder ni Laschet se han pronunciado sobre otro detalle por resolver, el procedimiento de la elección. El presidente del grupo parlamentario conjunto, Palph Brinkhaus, se pronunció a favor de una decisión rápida y en la que se incluyese una votación de los diputados conservadores. El presidente del Bundestag, el veterano y respetado Wolfgang Schäuble, sin embargo, se opone. Schäuble se pronunció ayer en contra de esa reivindicada votación en el grupo parlamentario, que tiene su precedente en 1980 pero que a su juicio, ahora, «sólo dejaría cicatrices» y «dañaría a la comunidad del partido».
Tampoco han definido, ninguno de los dos, su propia visión de la candidatura. Se esperaba que en la reunión con la directiva presentasen sus candidaturas para someterlas a una especie de examen de candidatos, pero finalmente no se han hecho públicos los argumentos con los que cada cual ha defendido su candidatura. La tensión interna entre los conservadores alemanes es elevada, dado que de esta designación de candidato depende directamente el resultado electoral de septiembre. Según los últimos, la CDU-CSU recaba entre el 26% y el 28,5% de las intenciones de voto, unos diez puntos menos que en febrero y con un muy severo retroceso desde hace un año, cuando gozaba del 40% en intención de voto. Ahora Los Verdes ascienden rápidamente como principal contrincante electoral y, mientras el 54% del electorado califica a Söder como un «buen candidato», solo el 16% dedica ese mismo calificativo a Laschet.
