Los desencuentros entre los gobiernos de Trump y Merkel son incontables y desde la llegada del primero a la Casa Blanca Berlín ha extendido sus contactos con la Administración estadounidense y con la sociedad civil de este país, siguiendo la estrategia que en su día fuentes de exteriores definieron como «Trump pasará, la relación trasatlántica quedará». Pero esta primera retirada de tropas que llevan es las bases alemanas desde la II Guerra Mundial toma el camino de cambios estructurales en los equilibrios de defensa y seguridad en Europa peligrosamente difíciles de restaurar en un futuro. Maas habló ayer de «pasos que cambian la arquitectura de la seguridad de Europa» y de los que «es necesario hablar». Pero Trump parece dar a entender que el tiempo de las palabras ya ha pasado y reacciona con hechos a la negativa de Merkel a asistir a una reunión del G-7 que deseaba convocar en EE.UU.
«Alemania está pagando a Rusia miles de millones de dólares por energía y luego ¿somos nosotros los que deberíamos proteger a Alemania de Rusia? ¿Cómo se supone que funciona esto? ¡No funciona!», justificó el presidente estadounidense la retirada de las tropas, en referencia a la construcción del gasoducto Nord Stream 2 del Mar Báltico, prácticamente listo para transportar gas de Rusia a Alemania, sin pasar por Ucrania y Polonia. Trump ha decretado incluso sanciones contra las empresas que participan en su construcción. «Nuestra posición al respecto no cambia. Las sanciones que se están barajando son extraterritoriales por naturaleza, desde nuestro punto de vista, y las rechazamos», respondió Maas al respecto.
Trump también acusó a Alemania de discriminar a Estados Unidos en el comercio, en referencia a las fallidas negociaciones con la UE sobre un acuerdo comercial trasatlántico, «que nos han causado daños por cientos de miles de millones de dólares». Y de no cumplir con la OTAN, por desatender el compromiso aumentar el gasto en defensa hasta el 2% del PIB. El presidente de la Comisión de Política Exterior del Parlamento alemán, el conservador Norbert Röttgen, atribuyó sin embargo el paso dado por Trump a motivos electorales. «La crítica al gasto en defensa de Alemania no tiene nada que ver con la retirada de tropas, que debilita especialmente a los propios EE.UU.. Trump está en campaña e intenta ganar puntos en su política interna».
Las presiones de Rusia
Junto a Maas, su homólogo polaco Jacek Czaputowicz, mencionó por su parte las conversaciones mantenidas por su gobierno con EE.UU. para un potencial fortalecimiento de la presencia estadounidense en Polonia y destacó que «ayudan a garantizar la seguridad y son un instrumento disuasorio adecuado contra las amenazas». «Para nosotros, Rusia es un país que usa instrumentos económicos para hacer política exterior, lo que conlleva una cierta amenaza. Puede emplear el suministro de gas para presionar a países para tomar ciertas decisiones», añadió Czaputowicz. Para el ministro polaco, la solución es «diversificar proveedores», un contexto en el que citó un contrato a largo plazo firmado recientemente con Estados Unidos.
Desde Bruselas, la embajadora estadounidense ante la OTAN, Kay Bailey Hutchison, se ocupó del control de daños y aseguró que el compromiso militar de su país con Europa es «más fuerte que nunca», además de destacar que, a pesar del anuncio, «por el momento no se ha tomado ninguna decisión concreta».