Y es que la falta de diferentes productos para desarrollar el día a día de los ciudadanos se ha agudizado tras la salida de Reindo Unido de la Unión Europea. Según un estudio de la Oficina de Estadísticas Nacionales, el 17 por ciento de los adultos encuestados aseguraba que no encontraron los alimentos esenciales que querían comprar, mientras que casi un 25 por ciento tuvo el mismo problema respecto a los alimentos no esenciales. Pero hay más: según otro informe de la revista británica ‘The Grocer’, el 66 por ciento están muy preocupados por la perspectiva que les espera respecto a la escasez de comida y bebida de cara a las navidades.
Pese al preocupante escenario, el primer ministro Boris Johnson, que se marchó a pasar unos días de vacaciones a Marbella en plena crisis de suministros, defendió que Reino Unido se encuentra en una fase de «reajuste» tras sufrir los estragos de la pandemia de Covid-19. Lo cierto es que el ‘premier’ se tendrá que enfrentar a una importante crisis en la cadena de suministro, provocada principalmente por una falta de conductores de camiones que se estima en unos 100.000 aproximadamente. Sin embargo, Johnson aseguró recientemente que la escasez de carburante se debía a la «demanda» debido al aumento de las compras por el miedo a un desabastecimiento.



