guerra en Siria
, este tipo de acciones no son habituales en Damasco, una ciudad blindada por las fuerzas leales al presidente Bashar Al Assad.
Este atentado es el más grave que sufre la capital desde marzo de 2017 cuando 31 personas fallecieron en una operación reivindicada por el grupo yihadista Daesh (Estado Islámico, EI). Entonces, un terrorista suicida vestido con uniforme militar hizo estallar la carga explosiva que ocultaba en el concurrido palacio de justicia de Hamidiye, próximo al bazar de la capital.
Un país todavía inestable
Hace tiempo que Assad y sus aliados proclamaron su victoria militar, pero Siria dista mucho del país que fue hasta 2011. La provincia de Idlib sigue fuera del control de Damasco, en manos de grupos armados de la oposición y bajo protección de Turquía y Estados Unidos mantiene a sus tropas en el noreste, junto a las milicias kurdas.
Este atentado en Damasco se produjo pocas horas después de que el Observatorio Sirio de derechos Humanos (OSDH) informara de la muerte de al menos ocho personas, entre ellas varios niños, en la localidad de Ariha, en Idlib, a consecuencia de un bombardeo del Ejército.



