Si los límites de nuestro lenguaje significan los límites de nuestro mundo, los ucranianos –mucho más inspirados por el genialísimo Putin que por el filósofo Wittgenstein– han expandido su lenguaje particular acuñando el término ‘ruscismo’. Un neologismo de seis caracteres cirílicos resultante de la contracción de las palabras ‘Rusia’ y ‘fascismo’.
Aunque esta palabra todavía no haya encontrado acomodo en los diccionarios, ya está siendo ampliamente utilizadas para describir el trágico camino hacia el fascismo emprendido por Rusia durante la última década. Sin importar que para justificar lo injustificable la propaganda del Kremlin insista en su narrativa de que Ucrania es un parque temático del fascismo que debe ser ‘desnazificado’ a sangre y fuego.
En las formas, la cruzada supremacista de Rusia… Ver Más



