La guerra de Ucrania ha vuelto a cimentar la alianza entre Estados Unidos y Europa en valores e intereses comunes. La unidad del bloque atlántico por ahora es sólida, como hemos visto con la decisión compartida de armar con tanques al país agredido. Kiev necesita más y mejores medios para ganar en primavera, cuando ambos contendientes desplieguen nuevas ofensivas. Washington reclama extender esta sintonía estratégica con las capitales europeas, además, a la contención de China , la verdadera prioridad de su política exterior. Entiende que la asociación «sin límites» firmada hace un año entre Moscú y Pekín sigue representando una amenaza para las democracias liberales. En este momento definitorio de un orden mundial bien distinto al alumbrado en 1945, existen sin embargo fuertes tensiones en el terreno económico entre Estados Unidos y Europa aún no abordadas. La llamada ‘Inflation Reduction Act’, la ley impulsada por la Administración Biden, fomenta con ayudas y deducciones fiscales masivas a las empresas que fabriquen en su territorio, en especial las que impulsen la transición verde, como es el caso de los coches eléctricos. Alemania y Francia han denunciado esta discriminación, preocupadas por esta rivalidad comercial, a la que se suma la alta inflación y los aún elevados precios de la energía. Para evitar que la industria europea sea menos competitiva proponen, entre otras medidas, relajar las prohibiciones comunitarias sobre ayudas de Estado, ya en pausa durante la pandemia. Es un mal remedio porque crearía una distorsión del mercado interior, justo cuando más se necesita que crezca en ámbitos como el mercado único de capitales, sin el cual las nuevas empresas tecnológicas no serán europeas, o la energía, donde no hay una política común a la altura de los problemas actuales. Noticia Relacionada estandar No Política de los Leopard Pedro Pitarch Para la nueva campaña, tras el invierno, en EE. UU., y por tanto en la OTAN, se pretende incrementar sustantivamente el poder de las tropas ucranianas engrosando, cualitativa y cuantitativamente, sus capacidades La solución pasa por un acuerdo transatlántico, además de las reformas domésticas pendientes en muchos Estados miembros. A Alemania le ha costado mucho hacer lo correcto y enviar sus Leopard 2 a Ucrania. Si Estados Unidos no ayuda con compensaciones económicas, la tentación de algunos dirigentes europeos será arrastrar los pies y añorar los tiempos en los que vivían muy bien contra Donald Trump .



