Al mismo tiempo que redoblaba su desafío permanente a Europa, Putin emprendía también una cruzada implacable para, en sus propias palabras, «purificar Rusia de escoria y traidores». Una misión para perpetuar su poder y salvaguardar su visión de la historia de Rusia. Sin perdón ni olvido. Ni margen para ningún tipo de cuestionamiento. «Putin siempre dice que los traidores acaban mal y terminan pagándolo», sentencia la española Alejandra Suárez Barcala. hija del espía Trigon, de nombre Alexander Ogorodnik, un agente ruso que trabajó para EE.UU. No habla de oídas. Reivindicar la memoria de su padre la ha colocado en la diana de los servicios secretos rusos. «Hace un tiempo me escribió mi prima rusa. Estuvimos un mes intercambiando información, pero… Ver Más



