Apenas había media docena de clientes en el Harry’s Bar de Washington la semana pasada durante la investidura de Joe Biden como presidente de EE.UU. Encima del bar, el Hotel Harrington estaba cerrado a cualquier huésped. Ambos han sido el cuartel general en la capital de EE.UU. de los «Proud Boys», el grupo violento de extrema derecha, y, como el resto de Washington, las calles a sus alrededores estaban desiertas y encajonadas entre barreras policiales.
Con la capital tomada por las fuerzas de seguridad tras el asalto violento al Capitolio del 6 de enero, la jura de cargo de Biden se controló al máximo y no tuvo incidentes. Se temía que los «Proud Boys» volvieran a hacer de las suyas, tras… Ver Más



