Desde el Departamente de Comercio se expresa que esta medida nace de la necesidad de «salvaguardar la seguridad nacional, la política exterior y la economía» de Estados Unidos. «Las acciones de hoy demuestran una vez más que el presidente Trump hará todo lo que esté en su poder para garantizar nuestra seguridad nacional y proteger a los estadounidenses de las amenazas del Partido Comunista Chino», ha dicho el secretario de Comerico de Estados Unidos, Wilbur Ross. «Bajo la dirección del presidente, hemos tomado medidas significativas para combatir la recopilación maliciosa de datos personales de ciudadanos estadounidenses por parte de China, al tiempo que promovemos nuestros valores nacionales, normas democráticas basadas en reglas y la aplicación agresiva de las leyes y regulaciones estadounidenses», ha añadido.
De este modo, a partir del domingo, queda prohibido «distribuir o mantener las aplicaciones móviles WeChat o TikTok, el código constitutivo o las actualizaciones de las «apps» a través de una tienda de aplicaciones móviles en línea en los EE.UU». Lo que implica que las plataformas desparecerán de las tiendas de Apple y Google y que aquellos usuarios que ya las tengan descargadas dejarán de recibir actualizaciones del servicio.
El pasado 6 de agosto el presidente Donald Trump firmó una orden ejecutiva en la que le dio un plazo de 45 días a ByteDance para deshacerse de la propiedad de TikTok en suelo estadounidense. Según el presidente, la aplicación, que se ha convertido en todo un fenómeno viral y cuenta con 100 millones de usuarios en el país norteamericano, habría estado compartiendo datos de los ciudadanos con el gobierno comunista chino. Durante las últimas semanas, la compañía china ha estado manteniendo negociaciones con varias empresas estadounidenses, como Microsoft, que durante mucho tiempo pareció la mejor colocada para acabar tomando el control de la «app» en Estados Unidos.
Sin embargo, fue la empresa de software Oracle, cuya dirección mantiene un relación estrecha con Trump, la que terminó llegando a un acuerdo con la tecnológica china. Aunque no en los terminos deseados por el Ejecutivo, ya que ByteDance seguiría manteniendo la propiedad de la empresa, mientras que la marca estadounidense se limitaría a ofrecer sus servicios tecnológicos en la nube y, de este modo, garantizar que los datos de los usuarios norteamericanos permanecerían a salvo.
