Finlandia, el país líder en rankings mundiales que ha decidido coger el casco y romper su neutralidad

Finlandia suele convivir entre tópicos. Mucho frío, muchas saunas, país feliz y educación en otro nivel son algunos. Lo típico no se aleja mucho de la realidad. El país nórdico, que ha decidido romper con años y años de no alineamiento y solicitar su ingreso en la OTAN, lidera varios rankings internacionales que refuerzan su ejemplo en materia de Estado del Bienestar.

El calificativo que más le acompaña es el de «país más feliz del mundo». De hecho, Finlandia lleva cinco años seguidos liderando el Informe Mundial de la Felicidad (World Happiness Report), una lista elaborada por Naciones Unidas en la que se analizan seis variables para determinar el nivel de felicidad de un país: la renta per cápita, el apoyo social, la esperanza de vida, la libertad de elección, la generosidad y la corrupción. España, en esta tabla, alcanza el puesto número 29.

En la sexta variable analizada por la ONU, la de la corrupción, el país ocupa el primer puesto, empatada con Dinamarca y Nueva Zelanda, según el último Índice de Percepción de la Corrupción
publicado por Transparencia Internacional. Éste índice clasífica a los países puntuándolos de 0 (muy corruptos) a 100 (muy limpios) según el nivel de percepción de corrupción del sector público que tienen sus habitantes. En el caso de Finlandia, la puntuación es de 88; en el de España, 61. Sudán del Sur, según el ranking, sería el país más corrupto según sus habitantes, con una puntuiación de 11.

Otra lista internacional que lidera el país es el Índice de la Economía y la Sociedad Digitales (DESI), un informe anual publicado por la Comisión Europea que supervisa los avances de los Estados miembros de la UE en el ámbito digital, véase uso de internet, implantación y cobertura de la banda ancha fija y móvil, digitalización de las empresas…

Finlandia también sale bien parada en el Índice de democracia
de ‘The Economist’, que determina el rango de democracia en 167 países en base a indicadores relacionados con las libertades civiles, el funcionamiento del gobierno o la participación política. En este caso, en el informe de 2021, ocupa el tercer puesto, solo por detrás de Nueva Zelanda y Noruega.

El ‘paso atrás’ en Educación
En 2001, la OCDE publicaba por primera vez el informe del Programa Internacional para la Evaluación de Estudiantes, popularmente conocido como informe PISA, un estudio que mide el rendimiento de los alumnos en matemáticas, ciencia y lectura. Finlandia sorprendió a todos y se aupó entre los primeros puestos, siendo considerado desde entonces y en sucesivos informes un país de excelencia académica.

Sin embargo, el paso de los años ha revelado lagunas en su sistema educativo. El último informe PISA, de 2018, la sitúa, por ejemplo, entre el puesto 12 a 18 del conjunto de los países y regiones participantes en matería de matemáticas y, en competencia científica, pese a mantener puestos altos, ha empeorado en 41 puntos su resultado desde 2006.

En 2018, el sindicato de profesores mayoritario en el país pedía una inversión de alrededor de 1.000 millones de euros «para volver a nuestro nivel de 2012 y a la calidad de educación media nórdica», en referencia a países como Dinamarca, Noruega o Suecia.

Adiós a una neutralidad histórica
«Ser miembro de la OTAN reforzaría la seguridad de Finlandia. Como miembro de la OTAN, Finlandia reforzaría también a la Alianza en su conjunto. Finlandia debe ser candidata a la adhesión sin demora», consideraron en un comunicado común el presidente Sauli Niinisto y la primera ministra Sanna Marin.

La toma de posición de los dos dirigentes marca la tendencia que seguirá el país, que comparte una frontera de 1.300 kilómetros con Rusia a la que le une un pasado de guerras. Finlandia fue una provincia rusa (de 1809 a 1917) y también fue invadida por la Unión Soviética en 1939. Posteriormente, ha estado sometida a una neutralidad forzada por Moscú durante la Guerra Fría, aspecto con el que ha decidido romper.

El apoyo popular también refrenda la decisión: un 76% de los 5,5 millones de finlandeses es favorable a unirse a la OTAN, según un sondeo publicado el pasado lunes. Antes de la guerra en Ucrania este porcentaje rondaba el 25%.