Los improvisados sepultureros, que trabajan durante ocho horas al día, solo se dedican a las tumbas y no manipulan los cuerpos, ha aclarado el jefe del distrito. «Trabajan en parejas y mientras uno abre el agujero con una pala, el otro coloca dentro las tablas de madera sobre las que se deposita el cuerpo».
El curioso castigo, según las autoridades, sirve de efecto disuasorio para que los ciudadanos cumplan las normas sanitarias.
Las autoridades de Yakarta, la capital de Indonesia, han anunciado que impondrán nuevas restricciones sociales para contener el repunte de contagios de la Covid-19, en el marco de una pandemia que suma ya más de 200.000 casos en el archipiélago asiático.
Yakarta levantó gran parte de las medidas en junio, pero desde entonces los casos se han disparado. La capital indonesia acumula casi 50.000 contagios, una cuarta parte del total del país.
