El primer ministro británico declaró ante los diputados que ahora, cuando mira hacia atrás, cree que debería haber cancelado la reunión, que según las reglas vigentes en aquel momento para frenar la propagación del Covid-19 estaba prohibida. De hecho, solo una hora antes del inicio del encuentro, convocado por email por el secretario privado del ‘premier’, el Martin Reynolds, el ministro de Cultura, Oliver Dowden, recordaba a la gente que su única opción de socializar era en parejas y al aire libre. «Podéis reuniros con una persona ajena a vuestro hogar en un lugar público al aire libre siempre que os mantengáis a dos metros de distancia».
«Quiero pedirles disculpas», dijo al comienzo Johnson y continuó «sé la rabia que sienten conmigo y con el gobierno que dirijo, cuando piensan que en Downing Street las personas que las hacen no siguen las reglas correctamente», aseguró.
El laborista Keir Starmer, respondió llamándole a dimitir como han hecho en el pasado sus colaboradores que infringieron las reglas sanitarias contra el coronavirus.
El pasado junio, el ministro de Sanidad, Matt Hancock, dimitió por incumplir las reglas al mantener relaciones físicas con una colaboradora.



