Esos datos deben matizarse a lo largo de la noche electoral, pero no debieran cambiar radicalmente.
Macron ha ganado, pero ha perdido terreno, con respecto a la elección presidencial del 2017, cuando fue elegido con el 66,10 % de los votos.
Le Pen ha vuelto a perder, pero ha ganado terreno, con respecto a la presidencial de hace cinco años, cuando solo consiguió el 33,90 % de los votos.
Por segunda vez, en un largo quinquenio, los candidatos y candidatas de la derecha de Los Republicanos (LR) y el PS han sido eliminados en la primera vuelta presidencial. Hundimiento histórico de los partidos que dominaron la vida política francesa durante cincuenta años.
En la segunda y decisiva vuelta, tampoco participó el candidato de extrema izquierda populista, Jean-Luc Mélenchon, pero sus electores quizá han contribuido a la victoria final de Emmanuel Macron, votando contra la candidata de la extrema derecha.



