Polonia elimina el sistema disciplinario del sistema judicial presionada por Bruselas

«Respiramos con cierto alivio», reconoce el juez Igor Tuleya, activista por la independencia judicial en Polonia, «el hecho de que el Gobierno polaco haya llevado a cabo una acogida generosa de los refugiados ucranianos estaba ablandando a las autoridades europeas y temíamos que no siguiesen haciendo presión, pero finalmente tenemos la decisión parlamentaria y es un paso muy importante».

Esta es su primera reacción después de que el Parlamento polaco suprimiese anoche el sistema disciplinario de la magistratura, un punto clave de la reforma del sistema judicial cuestionado por la Unión Europea por socavar la independencia de los jueces. La supresión de este mecanismo fue una de las tres condiciones impuestas por la Comisión Europea para entregar a Polonia el Fondo de Recuperación Económica pospandemia, de unos 35.000 millones de euros.

El pasado mes de octubre, además, Polonia fue multada con un millón de euros diario

s por incumplir una sentencia de un tribunal europeo que obligaba a suspender el mecanismo disciplinario. Finalmente, el presidente polaco, Andrzej Duda, propuso abolir este sistema con la esperanza de poner fin a la disputa con Bruselas y la mayoría de los votos a favor de la eliminación, que aún debe ser aprobada por el Senado, ha contado con los votos de los conservadores en el poder, el partido Ley y Justicia (PiS).

La oposición de centro y las organizaciones de magistrados consideraron que el retroceso del gobierno no disipa las preocupaciones sobre la politización del sistema judicial. La votación «no cumple con todas las condiciones de la Comisión Europea», denuncia la diputada opositora Barbara Dolniak, para quien la votación ha sido un mero «engaño». Para los jueces, las medida llega tarde. «Muchos de nosotros hemos perdido nuestra trabajo y la votación parlamentaria no establece para nada que lo vayamos a recuperar. Llevamos muchos meses decepcionados, porque cualquier decisión que se toma lleva demasiado tiempo. Porque estamos luchando por sobrevivir: abogados polacos, jueces polacos, ciudadanos polacos… y ahora es posible que toda esa lucha quede aplastada por la decisión parlamentaria, pero aun así es un paso en la buena dirección», dice Tuleya.

En un primer gesto de ceder a las demandas de la Comisión Europea, el Tribunal Supremo polaco dejó sin efecto el 23 de mayo la suspensión de uno de los seis jueces procesados por criticar las reformas a la justicia impulsadas por el gobierno. El levantamiento de esta suspensión era una de las tres condiciones de la UE para desbloquear los fondos del plan europeo de recuperación. Los otros dos son esta reforma del sistema disciplinario y la liquidación de la sala disciplinaria, no reconocida por los tribunales europeos.