Los estafilococos pueden producir también infecciones respiratorias, o una coinfección o una segunda infección cuando tenemos gripe. En esta línea, el profesor de microbiología apunta a la importancia de extremar la atención al poner y quitar la mascarilla. No hay que moverlas ni retirarlas hacia la barbilla o el pelo, ya que está en contacto y acumulan microorganismos de nuestro cuerpo. Nistal recuerda que al manipular la mascarilla se debe hacer desde las gomas que se ponen detrás de las orejas.
Además, si reutilizamos mascarilla durante varios días, «estamos acumulando y posteriormente inhalando esas bacterias y podemos tener algún problema como molestias en la garganta, boca o nariz». Nistal advierte además del «riesgo de que esas bacterias puedan bajar a la parte baja de nuestros pulmones y producir una infección bacteriana que dé como consecuencia una neumonía. Especialmente en las personas que hayan tenido el SARS-CoV 2 puede agravar su patología, o la de otras personas con otras patologías de base, que incremente el riesgo de tener neumonía severa, como los pacientes con fibrosis quística».
Por último, el virólogo recuerda que, si tenemos que quitarnos la mascarilla por algún motivo puntual, es recomendable «guardarla en un recipiente que no exponga a la mascarilla, como en un sobre de papel, que es deshidratante y dificulta algo el posible crecimiento de las bacterias. Mejor que dejarla en una superficie o en una bolsa de plástico».
