¿Somos hijos del mismo Abraham de judíos y musulmanes?

Tras el éxito cosechado por EE.UU. en la cumbre del pasado abril en el desierto israelí del Neguev, a la que asistieron varios viejos enemigos árabes del Estado hebreo, la Administración Biden está tratando de sumar a otros gobiernos, en particular al saudí, a la gran iniciativa de paz regional. Los llamados Acuerdos de Abraham fueron firmados en 2020 bajo la presidencia de Trump, y Biden -en una de las escasas decisiones diplomáticas en sintonía con su predecesor- los ha respaldado y trata de impulsar. El pacto, que comienza con el establecimiento de relaciones con Israel, fue suscrito por Emiratos Árabes Unidos, Bahréin, Marruecos y Sudán.

Arabia Saudí se niega por el momento a sumarse a los Acuerdos, con el argumento de la ocupación israelí de los territorios palestinos, pero la Casa Blanca confía en lograrlo antes de fin de año. El pacto es, entre otras cosas, una alianza frente a Irán por parte de Israel y del mundo musulmán suní, que teme que los proyectos de Teherán de desarrollar la bomba atómica lleguen a puerto.

El nombre del pacto -los Acuerdos de Abraham- es un término feliz, además de políticamente correcto, y se refiere al supuesto ‘tronco común’ que arranca del patriarca bíblico en las tres grandes religiones monoteístas: la cristiana, la musulmana y la judía.

Pese a las buenas intenciones de algunos impulsores del diálogo interreligioso, y el oportunismo de los diplomáticos, la mayor parte de los islamólogos rechazan la existencia de ese tronco común. Después de siglos de dudas, la tradición islámica fijó en el siglo XII que el pasaje clave del sacrificio de Abraham (Ibrahim en árabe) no tuvo como protagonista a Isaac, sino a su hermanastro Ismael, el hijo que tuvo el patriarca de la Biblia con la sirvienta Agar. Además, el islam afirma que el lugar del sacrificio no fue el monte Moriá, como afirma el libro del Génesis, sino La Meca, la ciudad natal de Mahoma, adonde Abraham habría viajado para visitar a Ismael y reconstruir el santuario musulmán de la Kaaba.

El Corán no habla de ninguna alianza de Dios con Abraham y su descendencia, un aspecto clave de la figura del patriarca para judíos y cristianos. Para el islam, Abraham no es padre de los creyentes: el ‘primer musulmán’ fue Adán.

Quienes afirman que las tres grandes religiones tienen grandes similitudes por tener como ‘padre común a Abraham’ aluden también el término ‘Gente del Libro’, con el que Mahoma se refiere en el Corán a judíos y cristianos. Los tres tienen un libro revelado, los hebreos el Pentateuco, los judíos los Evangelios, y los musulmanes el Corán. No obstante, en numerosos pasajes del libro de Mahoma se reprende a los cristianos y a los judíos por haber “falsificado” sus textos sagrados.