El escenario de ayer en Washington era impensable. Disparos y nada menos que en el Capitolio de EE.UU., en la sesión en la que el Congreso certificaba los resultados de la elección presidencial. La sede del poder popular de la democracia más vieja y estable del mundo, invadido por seguidores de Donald Trump. Agredieron a los agentes, destrozaron ventanas para entrar en el edificio. Pasearon la bandera confederada, la de la escisión que provocó una guerra civil, se hicieron fotos en la tribuna presidencial del Senado, invadieron los despachos de los representantes del pueblo estadounidense. Todo dentro de una protesta para exigir dar la vuelta a los resultados de las urnas. Y poco después de que Trump les alentara en… Ver Más



