Las Shetland fueron, junto con las islas occidentales de Escocia, las únicas que votaron contra la adhesión a la CEE en el referéndum de 1975. «Creemos que Shetland tiene los medios para tener un futuro positivo. Sin embargo, en los últimos tiempos hemos visto que cada vez se centraliza más la toma de decisiones y se reduce constantemente la financiación pública. Nos preocupa que esta situación actual amenace seriamente la prosperidad, e incluso la sostenibilidad básica de Shetland como comunidad», dice la moción aprobada 45 años después de aquella histórica consulta, que añade: «Con el fin de buscar alternativas para garantizar que Shetland pueda alcanzar y mantener todo su potencial, los abajo firmantes, decidimos que el Consejo de las Islas Shetland comienza formalmente a explorar opciones para lograr la autodeterminación financiera y política».
En el referéndum sobre la independencia de Escocia del 2014, en el que un 55% de la población decidió seguir formando parte del Reino Unido, el voto de las islas a favor de quedarse fue aún mayor: 63,7%. Incluso, un parlamentario local indicó entonces que las islas podrían intentar seguir formando parte de Reino Unido si Escocia finalmente se iba.
Con la puesta en marcha del Brexit, la ministra principal de Escocia, Nicola Sturgeon, quiere un segundo referéndum de independencia, argumentando que el contexto ha cambiado lo suficiente como para que sea necesaria otra consulta ahora que Reino Unido y la Unión Europea consumen su divorcio. Pero los isleños no están de acuerdo con sus intenciones. Además, la historia viene de más lejos: hace cinco años, un grupo de activistas de Orkney, Shetland y las Islas Occidentales fracasaron en su intento ante el Parlamento escocés para llevar a cabo un referéndum que pudiera abrirles la puerta a la independencia de Escocia, argumentando además que históricamente fueron parte de Noruega.
Con poco más de 23.000 habitantes, el archipiélago cuenta con importantes recursos, como unas fértiles aguas de pesca, así como gas natural y petróleo. Irónicamente, enfrentan algunas de las tasas más altas de pobreza energética en el país.
