Ahora 30 parlamentarios «tories» han presentado una enmienda que prohibiría al gobierno anular el Acuerdo de retirada sin el apoyo del parlamento. Bob Neill, que preside el Comité de Justicia de los Comunes y presentó la enmienda con el respaldo de sus compañeros Damian Green y Oliver Heald, declaró que está preparado para ser expulsado del partido si fuera necesario por liderar la rebelión para provocar un bloqueo parlamentario a cualquier cambio al Acuerdo de Retirada. En la misma línea se posicionó Roger Gale, quien aseveró: «Haré lo que tenga que hacer sobre una base de principios, y el principio es que Reino Unido cumpla su palabra a nivel internacional».
Howard de Lympne, exlíder del partido, dijo a Sky News que estaría «muy sorprendido» si el proyecto de ley de mercado interno fuera aprobado por sus pares, convirtiéndose en el tercer exlíder «tory», después de John Major y Theresa May, en condenar el plan. La aceptación por parte del Gobierno de la violación a la legislación internacional supuso «un día muy, muy triste», en palabras del ex líder, quien apuntó que «tenemos una reputación de probidad, de defender el estado de derecho, y es una reputación que es muy valiosa y que debe salvaguardarse», pero «me temo que resultó gravemente dañada». Howard predijo que, de seguir adelante con su desafío, el premier enfrentará una batalla parlamentaria. «Estoy seguro de que muchos de mis colegas conservadores se unirán a mí en su oposición», dijo, y agregó: «Y, por supuesto, el Partido Conservador en la Cámara de los Lores no tiene mayoría de todos modos. Me sorprendería mucho que pasara por la Cámara de los Lores», apuntó.
Pese a contar con la mayoría absoluta en la Cámara de los Comunes -lo que no sucede en la Cámara de los Lores- está demostrado que el primer ministro Boris Johnson no puede dar por sentado que sus diputados estarán siempre de su parte. El pasado de septiembre el premier expulsó del partido a más de 20 miembros por desafiarlo y votar en la Cámara de los Comunes para intentar impedir un Brexit sin acuerdo, mientras que en marzo de este año un grupo de 38 miembros protagonizó una rebelión interna con una enmienda al proyecto de ley de telecomunicaciones para que Huawei fuera expulsado del proyecto. Hoy, las aguas están revueltas de nuevo dentro de las filas conservadoras.
