Dicen que no hay nada más feo que pegar a un padre, pero los hermanos Lyle y Erik Menéndez fueron mucho más allá: mataron a su padre y mataron a su madre. Y lo hicieron a traición y por dinero. Ahora, casi 36 años después de un crimen que cautivó a EE.UU., los hermanos Menéndez están cerca de salir a la calle . Un juez de California ha rebajado su sentencia, lo que les abre la posibilidad de la libertad condicional. Los dos niños pijos que coparon las portadas de los ‘tabloides’ de supermercado a finales de la década de 1990 podrán estar en uno de sus pasillos comprando tomates. La de los Menéndez es una historia sórdida en la… Ver Más


