Respecto a la pesca, sin embargo, la presidenta reconoció que «la discusión sigue siendo muy difícil. No cuestionamos la soberanía del Reino Unido en sus propias aguas. Pero pedimos previsibilidad y estabilidad para nuestros pescadores y nuestras pescadoras» de los países que comparten esas aguas desde hace siglos.
«Con toda honestidad -dijo Von der Leyen a los eurodiputados-, a veces se siente que no seremos capaces de resolver esta cuestión. Pero debemos seguir intentando encontrar una solución. Y es el único rumbo responsable y correcto».
Las negociaciones prosiguen en el más absoluto secreto en Bruselas en un escenario en el que la Comisión parece apostar por la posibilidad e un acuerdo, dado que no ha vuelto a poner sobre la mesa las medidas de contingencia para un no acuerdo. Sin embargo, lo más imprevisible puede estar ahora en el lado británico, cuando Boris Johnson tenga que pedir a los partidarios acérrimos del Brexit que acepten estas posiciones que exige la UE, tanto en las consecuencias de un cambio de regulación como en lo que respecta a la pesca. Por ahora, los quipos negociadores no han comunicado los detalles de los eventuales acuerdos a los que han llegado. «Los próximos días será decisivos», ha afirmado Von der Leyen.
