«Los que atacan a la policía deben detenerse», dijo ayer el diputado del DUP, Gregory Campbell, una petición a la que se sumaron las fuerzas de seguridad y otros parlamentarios. «Estamos viviendo unos tiempos sin precedentes, lidiando con una pandemia global… nadie necesita la presión adicional de que haya disturbios en su comunidad», dijo el jefe del servicio de policía del área norte de la nación, Davy Beck, en declaraciones recogidas por Sky News. «Hago un llamamiento a los que están tomando las calles para que se detengan de inmediato, sus acciones no están causando más que daño y angustia a las mismas comunidades que afirman representar», agregó Beck, que manifestó que los ataques han sido «orquestados».
La tensión ha ido en aumento tras la consumación del Brexit, que introdujo controles en los puertos de la isla, ya que para evitar una frontera dura terrestre entre las dos Irlandas, un requisito indispensable para respetar el Acuerdo de paz que puso fin a la violencia en la región, los bienes comerciales que ingresan a Irlanda del Norte desde Gran Bretaña requieren ahora una declaración de aduanas. En febrero, las autoridades suspendieron de forma temporal los controles después de que los funcionarios encargados de aplicar los acuerdos fueran amenazados y aparecieran grafiti en su contra. Y la semana pasada las tensiones volvieron después de que se hiciera pública la decisión de no procesar a 24 políticos del Sinn Féin que asistieron a un multitudinario funeral, incumpliendo las restricciones vigentes para evitar la propagación del Covid-19.
