El grupo de migrantes pretende llegar al Instituto Nacional de Migración (INM) en Ciudad de México. Para posteriormente, circular libremente por suelo mexicano y así poder acceder a la frontera con Estados Unidos. En esta ocasión, el contingente no está sólo ya que a su reivindicación «por la libertad, la dignidad y la paz» se han unido como caminantes miembros de las comisiones de Derechos Humanos, Médicos Sin Fronteras y el director del Centro de Dignificación Humana. Además, para velar por su seguridad e integridad varios vehículos flanquean al grupo y le acompaña ayuda médica de Protección Civil.
Se desconoce que día exacto llegará la caravana a la capital que, tras pernoctar a la intemperie en un parque, se encuentra camino al municipio de Huehuetán, todavía en el estado federal de Chiapas. En dos días, la caravana ha avanzado 30 kilómetros lentamente, para esperar a niños y mujeres, por lo que se encuentra todavía muy próxima a la frontera con Guatemala. Les quedan unos 1.130 kilómetros hasta Ciudad de México antes de partir a Estados Unidos.
El grupo de personas migrantes se topó con un cordón policial que intentaba detenerlos en Viva México, un municipio a una hora desde el inicio de su travesía. Ante la presión y las protestas de los 6.000 manifestantes, la Guardia Nacional de México rompió el bloqueo dejándoles pasar entre carreras. El director de Pueblos Sin Fronteras, Irineo Mújica, que se unió a la marcha, declaró antes de partir: «Si nos paran, si nos golpean, estamos listos». El viernes, la Comisión Nacional de los Derechos Humanos de México (CNDH) emitió medidas cautelares a diferentes autoridades federales y estatales para proteger los derechos y la seguridad de las personas integrantes ante posibles abusos en el uso de la fuerza.
El domingo, la Patrulla Fronteriza de Estados Unidos informó de un nuevo récord con la detención de 1,7 millones de ilegales en la frontera durante el 2020.



