La incertidumbre respecto al calendario del proceso de anexión, que estaría pendiente de aclarar las incógnitas que plantea para los colonos el «plan del siglo» de Donald Trump, recibirá la respuesta palestina en las calles con manifestaciones en Gaza y Cisjordania. Zeev Elkin, ministro de Educación, confirmó la falta de acuerdo total con Estados Unidos, pero señaló que a partir del 1 de julio «el reloj empieza a correr».
Israel no tiene dudas del objetivo final y hace frente a las críticas de una comunidad internacional que hasta ahora ha sido incapaz de transformar sus advertencias en sanciones. La última voz en censurar el plan israelí fue la Alta Comisionada de la Organización de Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Michelle Bachelet, quien calificó la anexión de «ilegal, sea del 30 por ciento de Cisjordania o un 5 por ciento. Insto a Israel a que escuche a sus exdirigentes y generales, así como a las múltiples voces en todo el mundo que le advierten de no proseguir por este peligroso camino». El ministerio de Exteriores del Estado judío acusó a Bachelet de «politizar su oficina contra Israel, de manera unilateral».