El rechazo de la propuesta de nuevo texto constitucional debiera serenar el debate político en Chile, cerrando un ciclo de excitación que comenzó con el estallido social de 2019, cuando el entonces presidente conservador Sebastián Piñera pensó que la forma de dar salida a la inquietud popular era dejar a un lado la Constitución de 1980 (aprobada en la era de Pinochet y ampliamente reformada después: desde 2005 lleva la firma del presidente socialista Ricardo Lagos). Aunque el cambio constitucional solo había sido demandado desde la izquierda, el país se embarcó en proceso que, más allá del debate de ideas y proyectos que ha habido durante estos cuatro años en la sociedad chilena (algo siempre útil en una democracia), ha… Ver Más