La referencia al artículo 41 de la Convención de Viena se refiere a que los diplomáticos deben abstenerse de interferir en los asuntos internos del país donde residen. La semana pasada, las embajadas de Estados Unidos, Canadá, Francia, Finlandia, Dinamarca, Alemania, Países Bajos, Nueva Zelanda, Noruega y Suecia pidieron la liberación del empresario Osman Kavala en una declaración conjunta. Una vez publicado este mensaje, fuentes del entorno del palacio presidencial de Ankara que cita la prensa turca han afirmado que Erdogan ha acogido con satisfacción las declaraciones de las embajadas.
Erdogan parece haberse salido con la suya, gracias a que a nadie le conviene en estos momentos elevar las tensiones con un miembro tan relevante de la Alianza Atlántica. A cambio de evitar esta crisis, sin embargo, el máximo dirigente turco ha recibido un gran impulso en momentos en los que la mala situación económica está erosionando su popularidad. Erdogan mantiene así su agenda y hoy viaja al vecino Azerbaiyán, por tercera vez desde la guerra de este país contra Armenia en junio, cuyo resultado fue la conquista del territorio de Nagorno Karabaj.



