Los analistas afirman que este es el peor resultado del PS hasta el momento. Su cúpula dimitió de inmediato, aunque su líder –Ninova– ha manifestado que no va a dimitir ya que ha sido recientemente reelegida al cargo con amplia mayoría. Para ella el trago no ha sido tan amargo.
Concluida la jornada electoral, Borisov, sin la mayoría necesaria para formar gobierno, ha tendido una mano a todos: «¡Yo os propongo paz! A ver si nos podemos unir en aras del país. Ahora tenemos por delante los meses más importantes de este año […] hasta que llegue el Plan de Recuperación –se esperan miles de millones de euros de la UE–; yo os sugiero que recurramos a los expertos y hasta diciembre hagamos por Bulgaria el máximo de esfuerzos para poder salir de la pandemia.
Cómo y quién podrá formar gobierno dada la situación actual se convierte en un acertijo difícil de resolver. De ETP ya han afirmado que no van a aceptar coalición ni con GERB, ni con los socialistas; Ninova rechaza de forma tajante apoyar un gobierno propuesto por GERB, con o sin Borisov al frente.
En estos comicios se ha vuelto a producir el gran problema del tiempo que se tuvo que esperar para entregar las actas, larguísimas jornadas de espera hasta de 36 horas, personas desmayadas… y algunas que simplemente se han marchado a sus casas para recuperar fuerzas. Pero también vale señalar que esta vez las actas han sido bastante complicadas de cumplimentar debido a que se ha combinado, por primera vez, el voto con papeletas y con máquinas.
