El sonido de la alarma resuena a diario por las amplias avenidas, casi vacías, de una metrópoli que estuvo en la primera línea de guerra. El aire helado no da tregua al mercurio que se empeña en descender. Son las siete de la tarde y ya es de noche. En dos horas más el alumbrado público se apaga y Járkov quedará en la oscuridad hasta la mañana siguiente . En la puerta del pub Kefir, un grupo de jóvenes apura su cigarrillo antes de bajar al concierto. Olexandr, el cantante, interpretará algunas canciones de rock americano. Nadie abona ninguna entrada. Cada persona es libre de donar las grivnas que quiera cuando pasan la pequeña cesta. Es casi un acto litúrgico… Ver Más