La medida se produce pocos días después de que Finlandia y su vecino escandinavo, Suecia, solicitaron en Bruselas unirse a la alianza de defensa occidental OTAN, un paso que sobre el que Putin advirtió que tendría «consecuencias políticas, económicas y militares». Los efectos de la detención de entrega anunciada aún no están claros. «Sin embargo, nos hemos preparado cuidadosamente para esta situación y, siempre que no haya interrupciones en la red de transmisión de gas, podremos suministrar gas a todos nuestros clientes en los próximos meses», ha garantizado Wiljanen.
Se negó a pagar en rublos
En los próximos meses, los clientes deberían ser abastecidos desde otras fuentes a través del oleoducto Balticconnector, que conecta Finlandia con Estonia. Las estaciones de servicio de gas de Gasum continuarían operando normalmente. Aún así, Gasum todavía está preocupada por la detención de las entregas rusas. Debido a las limitadas capacidades de suministro en el mercado, es cuestionable que la empresa pueda reemplazar por completo las importaciones que faltan.
Al igual que otros países europeos, Finlandia también se niega a pagar las importaciones de gas en rublos, a pesar de las órdenes del presidente ruso, Vladimir Putin. Si las empresas aun pagan en rublos, corren el riesgo de recibir multas por violar las sanciones de la UE.
