En este sentido, la presidenta de la Comisión ha sido extremadamente clara en el mensaje que envía a Londres al recordar que «el acuerdo de retirada fue negociado y pactado línea a línea, palabra por palabra durante tres años y no puede ser modificado unilateralmente ni dejar de ser aplicado porque se trata de respeto a la ley, de confianza y de buena fe».
Para la presidenta de la Comisión, dada la actitud del primer ministro británico Boris Johnson, «cada día que pasa disminuye la posibilidad de llegar a un acuerdo» sobre las futuras relaciones comerciales. Esta frase puede considerarse como el resumen de la posición europea: si Londres no retira la proposición de ley sobre mercado interior que incumple el tratado de retirada, no será posible evitar una ruptura sin acuerdo, pero la UE no quiere aparecer siendo la parte que se levante de la mesa. En anteriores ocasiones, Von der Leyen ya había definido la situación actual describiendo al Reino Unido como un país «que pasa de ser un socio a ser un competidor».
