«Es un tipo guapo y elegante que contacta con una mujer soltera a través de un chat de citas. Ella es secretaria en la tercera mayor empresa del petróleo en Alemania. Cenan juntos y en algún momento sus dos teléfonos móviles estarán lo suficientemente cerca como para traspasar datos. Esos datos pueden resultar muy útiles en el futuro para llevar a cabo un ciberataque y es muy posible que la secretaria nunca llegue a ser consciente de la conexión».
Así describe un funcionario del Senado de Berlín una de las rutinas de trabajo de los numerosos espías que desde el inicio de la invasión rusa de Ucrania han intensificado su actividad en la capital alemana. Los servicios de contraespionaje alemán… Ver Más



