Dominando nuestras pasiones, Romanos 1:26-27 y Santiago 4:1.

Por: pastor Héctor E. Contreras.

“La mejor forma de lograr tranquilidad de espíritu, radica en dejar salir nuestras pasiones, incluyendo las lágrimas. El llanto es, a veces, el modo de expresar las cosas que no pueden decirse con palabras”.  Concepción Arenal, escritora española. El apóstol Santiago, escribió: “Elías era hombre sujeto a pasiones semejantes a las nuestras, y oró fervientemente para que no lloviese, y no llovió sobre la tierra por tres años y seis meses. Y otra vez oró, y el cielo dió lluvia, y la tierra produjo su fruto”, Santiago 5:17-18. A pesar de su grandeza, Elías sufrió y estuvo sujeto a las mismas sensaciones y flaquezas que todos experimentamos. La oración eficaz, la que produce milagros, no es un privilegio de unos pocos, como los apóstoles y los profetas. Todos los creyentes por la fe en Cristo Jesús, también pueden orar y recibir respuesta a su oración. Santiago describe un nivel de oración que está más allá de la capacidad normal de cualquier creyente. La oración se fortalece con la participación directa del Espíritu Santo. El apóstol Pablo plasmó las siguientes palabras: “Por lo cual también nosotros sin cesar damos gracias a Dios, de que cuando recibisteis la palabra de Dios que oísteis de nosotros, la recibisteis no como palabra de hombres, sino según es la verdad, la palabra de Dios, la cual actúa en vosotros los creyentes”, I-Tesalonicenses 2:13. Al recibir el mensaje de la Palabra de Dios y la misma entra en el corazón de los creyentes, éstos se convierten en personas de fe y oran con fe y por fe en el nombre de Jesucristo y así, siendo hombres y mujeres de un estilo de vida sencillo, Dios hace maravillas en el campo espiritual de la Iglesia, de la familia y del más allá. La fe es capaz de recibir la Palabra de Dios a través de los labios humanos, creyendo en la capacidad de Dios para utilizar esos instrumentos.

 

 

 

 

 

 

“Por esto Dios los entregó a pasiones vergonzosas; pues aun sus mujeres cambiaron el uso natural por el que es contra naturaleza, y de igual modo también los hombres, dejando el uso natural de la mujer, se encendieron en su lascivia unos con otros, cometiendo hechos vergonzosos hombre con hombres, y recibiendo en sí mismos la retribución debida a su extravío”, Romanos 1:26-27. ¿De donde nace el extravío del hombre y la mujer según estos dos versos? Veamos algunos versos anteriores:

Por ejemplo, “Pues habiendo conocido a Dios, no le glorificaron como a Dios, ni le dieron gracias, sino que se ENVANECIERON en sus propios razonamientos, y su necio corazón fue entenebrecido. Profesando ser sabios, se hicieron necios, y cambiaron la gloria del Dios incorruptible en semejanza de imagen de hombre corruptible, de aves, cuadrúpedos y de reptiles”, Romanos 1:21-23. Se envanecieron, quisieron ser sabios y se hicieron necios. Envanecerse nace del griego “mataioo” y es equivalente a: vaciar, vano, tonto, inútil, confundido. La palabra describe la lógica pervertida y la presunción idólatra de aquellos que no dan honra a Dios, ni le muestran alguna gratitud por sus los beneficios recibidos y por las bendiciones derramadas sobre sus vidas. Habiendo conocido a Dios: Toda la gente sabe en sus corazones que Dios existe, así como alguno de sus requerimientos morales. Esto no quiere decir que la gente puede venir a la fe salvadora observando la naturaleza creada, porque la fe salvadora sólo se alcanza escuchando y creyendo en el mensaje de la Biblia acerca de Cristo Jesús. Las enseñanzas de los versos 26 y 27, están en las siguientes palabras: Contra naturales, es igual a actividad homosexual y Lascivia unos con tros: Aun el deseo homosexual se considera aquí pecamiso de la perspectiva de Dios. Retribución: Se refiere a cualquier consecuencia destructiva como resultado de la homosexualidad, ya sea física, emocional o espiritual. En su carta a la Iglesia de Éfeso, Pablo escribió: “Esto, pues, digo y requiero en el Señor: que ya no andéis como los otros gentiles, que andan en la vanidad de su mente, teniendo el entendimiento entenebrecido, ajenos de la vida de Dios por la ignorancia que en ellos hay, por la dureza de su corazón; los cuales, después que perdieron toda sensibilidad, se entregaron a la lascivia para cometer con avidez toda clase de impureza. Mas vosotros no habéis aprendido así a Cristo,  en verdad le habéis oído, y habéis sido por él enseñados, conforme a la verdad que está en Jesús”, Efesios 4:17-21. Son simplemente cinco aspectos de la vida en el mundo que se resumen en la frase VANIDAD DE LA MENTE: (vacío, falta de propósito, entendimiento oscurecido, alienación de la vida de Dios, ignorancia de los caminos divinos, corazones endurecidos y pérdida de la sensibilidad). Esto nos lleva a que, debemos ser cuidadosos a la hora de evitar o rechazar la manera mundana de pensar y actuar. Debemos comprender que pensar como el mundo lo hace, nos conducirá irremisiblemente a la sensualidad y a la impureza. Para poder vencer nuestras pasiones, debemos sumergirnos en una búsqueda constante de Dios, su Hijo, Jesucristo y el Espíritu Santo. Una de las características más fuerte en cuanto al dominio de nuestras pasiones, en diversas ocasiones, dependiendo de la circunstancia que se nos presente, es muy difícil de controlarlas; un ejemplo vivo es el momento en que Pablo y Silas se encontraban en lo más profundo de una cárcel, y en medio de todo esto, ellos cantaban himnos a Dios, Hechos 16:25-26. Sus cánticos originó que los demás presos escucharan sus asombrosas alabanzas a Dios y luego, estas canciones llegaron hasta el mismo trono de Dios originando un gran terremoto a media noche, donde todos los grilletes, cerrojos y cadenas fueron rotas por el poder de la presencia de Dios en este acontecimiento. Originando con este evento la salvación de toda una familia y el nacimiento de una Iglesia. Hoy en horas de la mañana, al sentarme a desayunar con mi esposa, mi espíritu fue conmovido al ver la publicación en el portal de pastores de nuestra iglesia, haciendo público la partida hacia el cielo de un gran amigo, colega pastoral y  gran hermano para mí. En ese momento, mis emociones y pasiones se estremecieron por tal noticia, ya que, como cada hombre o mujer de Dios, teníamos la esperanza de volver a encontrarnos frente a frente con mi gran amigo y colaborador de batallas, férreas peleas en el campo del evangelio de Jesucristo, hoy se nos ha ido un GRAN GUERRERO DE DIOS, mi esperanza, en lo personal, es vernos algún día en el reino de los cielos.

 

Debo citar a un poeta de nuestra Patria, quien escribió  esto:  “Así se muere la gente, tan sencillamente como respirar; así se queda la vida, como un partido a medio jugar. Así toda la alegría se pierde en un día, se oscurece  así el sol que nos alumbra, la voz que hablaba se interrumpe; así se marcha la gente”, René del Risco Bermudez.

La pasión, el dolor y la pérdida de un familiar, un amigo, todo es un conjunto de emociones y pasiones que se produce en nuestro ser y sólo con el poder de Dios podemos salir victoriosos cuando nos llega un acontecimiento y nos estremece, nos sorprende, causándonos un gran dolor. Con todo, Dios está y estará en nuestros corazones día tras día, con el propósito de fortalecer nuestras almas, nuestro espíritu y nuestro cuerpo.

 

Que la paz de Dios reine en nuestras vidas ahora y siempre. Bendiciones.

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