Tras la prolongación meteorológica del verano, el comienzo del nuevo curso escolar tuvo dimensiones muy «sexy»: muchas chicas aparecían en sus institutos con shorts ultra cortos, escotes impresionantes, sin miedo a dejar al descubierto, más o menos visibles, las prendas más íntimas. Vestuario acompañado, en muchos casos, de tatuajes igualmente sexy, anillos y pendientes más o menos atrevidos.
Muchos profesores y directores de colegios pidieron a las alumnas vestidos y atuendos correctos. En muchos casos, los profesores convocaron a las estudiantes, indicándoles que era necesario vestirse de manera decente. Ante las reticencias de las chicas, los profesores convocaron a los padres, con resultados muy modestos.
Ante la emergente fronda sexy, el presidente Emmanuel Macron decidió adoptar un tono conciliante: «Todo podría arreglarse con un poco de sensatez».
Polémico comentario
Ante la agravación de la revuelta (pacífica), Jean-Michel Blanquer, ministro de Educación, intervino con esta declaración, dirigiéndose a un grupo de estudiantes de bachillerato: «La escuela no es un lugar como los otros. No se va a la escuela como se va a la playa o a la discoteca. Cada cual debe comprender que a la escuela o el instituto se va vestido de manera repúblicana».
«¿En qué consiste vestirse de manera republicana?», le preguntó al ministro una señorita con un escote considerable. Blanquer intentó matizar su posición, de este modo: «Creo que es indispensable una cierta sobriedad en esta materia, por razones de igualdad social y de proteger a todas las chicas y chicos».
Los matices del ministro de Educación no zanjaron la polémica, bien al contrario. Animadas por el éxito aparente de las bachilleres sexy las alumnas musulmanas han decidido reafirmar su personalidad, presentándose en clase vestidas con sus sábanas y velos islámicos. La legislación francesa prohíbe el uso de «signos religiosos muy visibles». Pero no impide las túnicas musulmanas. Los partes meteorológicos anuncian la llegada del frío y la lluvia, esta misma semana. Veremos si el frío entierra o no entierra la vestimenta sexy.
